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Esta es la radiografía actual de las
llamadas enfermedades raras. Sus nombres no dicen nada:
síndrome de Joubert (seis casos en España), síndrome de Apert
(80 casos), enfermedad de Pompe (100 casos) y así una lista de
entre 6.000 y 8.000 dolencias infrecuentes. Por separado, se
podría decir que no le importan a nadie, más allá de las
familias de los afectados. Sin embargo, juntas suman una cifra
que asusta y hace inexplicable este desinterés generalizado:
en España, tres millones de personas viven con una enfermedad
rara, con menos de cinco casos declarados por cada 10.000
habitantes.
RÉCORD DE DINERO
Esta desesperanzadora situación podría empezar a cambiar desde
ya.
EE.UU.
y la
UE
lanzan el mayor asalto de la historia contra estas dolencias
olvidadas. Representantes de la
Comisión
Europea y de los
Institutos
Nacionales de la Salud de EE.UU. se reúnen en la
ciudad estadounidense de Bethesda para impulsar un Consorcio
Internacional de Investigación de Enfermedades Raras. Su
objetivo es muy ambicioso: encontrar un tratamiento para 200
de estas dolencias y desarrollar herramientas diagnósticas
para todas ellas. Sería dar un salto de gigante. A día de hoy
hay tratamiento para apenas medio centenar de estas
enfermedades y algunas no tienen ni siquiera nombre. Sin
embargo, el objetivo, de momento, es un brindis al sol. En la
reunión de Bethesda, que se cierra el viernes, habrá que
empezar a desvelar los detalles de este consorcio, entre ellos
uno de los importantes: el dinero.
El director del
Instituto
de Investigación en Enfermedades Raras del
Instituto
de Salud Carlos III, Manuel Posada, quita hierro al
asunto económico. "Acudimos a una reunión donde se van a
discutir los pormenores del consorcio, que no está todavía
creado y que empezará a fraguarse de forma más o menos legal
una vez que se aprueben sus bases", explica. Ni siquiera
Posada se cree los grandes objetivos dibujados por los
impulsores del consorcio, aunque los aplaude. "Yo no creo ni
que los ideólogos de este consorcio lo crean así, pero usan
objetivos como los que están escritos para atraer voluntades y
hacer que una idea se convierta en una realidad futura",
juzga.
No obstante, el dinero sobre la mesa promete ser récord,
aunque quizá no sea suficiente. En octubre, tras una reunión
preparatoria en Reikiavik (Islandia), la Comisión Europea
anunció que destinaría más de cien millones de euros en 2011 a
la investigación de enfermedades raras, incluyendo ensayos
clínicos de productos que ya están saliendo de los
laboratorios. Es la mayor inversión de la UE en este campo en
su historia. Entre 1998 y 2010, el desembolso apenas superó un
total de 500 millones de euros. "Yo me atrevería a decir que
incluso habrá más dinero sobre la mesa, pero es pronto para
aventurarlo. Otra cosa es si es suficiente", reflexiona
Posada, que ha coeditado el único libro existente sobre
enfermedades raras. El otro coeditor es, precisamente, el
director de la Oficina para la Investigación de las
Enfermedades Raras de EE.UU., impulsor del cónclave.
Sobre el presupuesto final del nuevo consorcio, Posada señala
que "la tecnología está permitiendo abaratar costes de manera
sorprendente, por lo que no creo que haya problemas en conocer
detalles sobre las enfermedades raras". Sin embargo, el
investigador es más escéptico sobre la posibilidad de
extrapolar los resultados. "Determinar si un hallazgo que se
descubre en unas pocas familias será válido para todas las
familias con el mismo fenotipo [la manifestación visible de
los genes de una persona, como el color de pelo] es más caro
que la propia investigación de base", asegura.
“EE.UU. ESTÁ A AÑOS LUZ"
El papel de España en este consorcio internacional está por
definir. Fuentes del
Ministerio
de Ciencia explican que acaban de recibir el
documento preliminar donde se detalla el dinero que hay que
poner para participar. En nuestro país, la investigación
pública de estas dolencias se canaliza a través del Instituto
de Salud Carlos III. En 2010, este organismo dedicó 12
millones de euros a las enfermedades raras. Y el compromiso de
la ministra Cristina Garmendia es mantener el mismo nivel de
inversión en el periodo 2011-2013, según las mismas fuentes.
La empresa biotecnológica que presidía antes de ser ministra,
Genetrix, buscaba, entre otras cosas, medicamentos para
dolencias infrecuentes.
La presidenta de la
Federación
Española de Enfermedades Raras (FEDER), Isabel
Calvo, aplaude los esfuerzos de los organismos científicos en
España, pero se lamenta de que "no hay más líneas de
investigación porque no hay más recursos". La propia Calvo
sufre retinosis pigmentaria, una patología de origen genético
que disminuye progresivamente la agudeza visual, hasta que el
afectado sufre visión túnel y, en fases finales, incluso
ceguera. Hay unos 3.500 enfermos en España.
Pese a las críticas, Calvo admite que "la situación está mucho
mejor que hace diez años, cuando nadie sabía ni siquiera lo
que era una enfermedad rara". Poco a poco, opina, hasta la
industria farmacéutica se ha acercado a los afectados, aunque
la recesión económica ha frenado este acercamiento. "La crisis
ha afectado a todo el mundo, también a las farmacéuticas en
este campo", argumenta.
La presidenta de la FEDER aplaude el lanzamiento de un
consorcio internacional, porque creará una simbiosis muy
beneficiosa para los afectados por una dolencia infrecuente.
"Hay que tener en cuenta que la investigación en EE.UU. está a
años luz de la nuestra", manifiesta.
ABIERTO A TODOS
La directora de Salud de la
Dirección
General de Investigación en la Comisión Europea,
Ruxandra Draghia-Akli, ha apuntado en la edición online de la
revista
Nature
otro aspecto positivo. "El número de individuos con una
enfermedad rara en concreto es tan pequeño que tenemos que ser
capaces de crear un fondo común de información de pacientes
procedentes del mayor número de países que sea posible",
reflexionaba Draghia-Akli.
Además de EE.UU. y la Comisión Europea, representantes de
otros países, como Canadá y Japón, asisten al lanzamiento del
consorcio, abierto en principio a cualquier agencia de
investigación del planeta, como ocurrió con otro célebre
consorcio internacional, el Proyecto Genoma Humano. Los que
quieran participar tendrán que hacer una contribución mínima y
abrir sus archivos.
En la reunión de Bethesda, además de los representantes del
Carlos III, se encuentran Francesc Palau, director científico
del
Centro de
Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras,
y Josep Torrent-Farnell, director general de la
Fundación
Doctor Robert, promovida por la
Universitat Autònoma de Barcelona.
Autor: Manuel Ansede |