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La verdadera realidad es tapada por el mundo mental, por el
mundo físico y manifestado, pero este tan sólo es una ilusión.
La mente es la que hace vivir está ilusión como real, ocultando nuestro
auténtico estado. Es la identificación con la mente lo que hace percibir
lo manifestado como real.
La mente es lo destructor de lo real (Oriental).
Este mundo, el cuerpo en el que estamos, nada de lo que vemos o creemos
existe. Todo es producido por la mente. Tras trascender la mente no hay
nada.
Esta vida es una realidad mental, tras averiguarlo y haber trascendido la
mente, dejando de identificarse con ella, después de la muerte física
volvemos al estado del que provenimos. No es un lugar físico, es un estado,
es lo que somos.
Nada es real, este es un mundo realizado por la mente, y el mundo es un
reflejo de la mente. Tras limpiar la mente, el mundo irreal que proyecta,
sería diferente. El mundo es un reflejo del estado mental general,
vibratorio. Si en las mentes hay guerras, eso se proyecta a este mundo
ilusorio. Pero no olvidemos que todo es falso, nada es real. Así que quienes
sufren es porque siguen apegados y escuchando a la mente, creyendo que lo
que perciben es real.
Trascendiendo la mente, y con ello esos estados de baja vibración como la
ira, el rencor, ego, vanidad, etc., se entra en contacto con el Yo auténtico,
y cuando esto sea algo general, se proyectará en el mundo ilusorio.
Aunque no sea algo general, quienes consiguen conectar con este estado, ya
no necesitan que el mundo cambie, comprenden que todo está bien, todo es
perfecto, y nada es real.
Así que si el mundo físico puede cambiar hay que empezar por uno mismo, y
así cuando el nivel general sea de más vibración eso se verá reflejado en el
mundo físico. No puede cambiar mientras la solución para muchos aún sigue
siendo la violencia, mientras haya ira, odio y vanidad en la generalidad.
Límpiate y eso se verá reflejado en el mundo, pues eres importante y aportas
continuamente al mundo.
Un abrazo.
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