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ESTUDIOS Y EXPERIENCIAS CON LAS PIRÁMIDES POR PROFESIONES. Experiencia con carga eléctrica: La experiencia de descarga eléctrica que le sucedió al científico Werner Von Siemens, el que fuera creador de la compañía alemana que lleva su nombre. En 1.859, estaba instalando un tendido telegráfico por Egipto, se le ocurrió subir a la cima de una pirámide como proeza. Tras los apuros y escollos a vencer (uno de ellos fue que se levantó una nube de arena y medio le cegó) llegó a la cima de la pirámide. Una vez instalado en la cúspide y creyendo que había realizado una hazaña, se le ocurrió levantar un brazo con la mano extendida (¿un dedo también?) en señal de triunfo o victoria. Al instante, sintió un fuerte cosquilleo que le recorrió su dedo, su mano, su brazo, y todo su cuerpo, suponemos que se descargó por los pies. Dicen que al mismo tiempo escuchó un chasquido. El fenómeno lo comparó con una sacudida eléctrica a la que estaba acostumbrado por su profesión y trabajo práctico, esto le llamó la atención y decidió repetirlo controladamente. Por sus conocimientos sabía del efecto llamado "la botella de Leyden". Localizó una botella de vino provista de un cuello de metal, la envolvió en papel mojado. Subió de nuevo a la cima de la pirámide y colocó la botella por encima de su cabeza. Al instante de realizar esto comprobó que la botella se cargaba de electricidad estática. Luego, con precaución hizo que saltara una chispas al tocarla ( la carga era de electricidad ¿estática? o lo parecía). Experiencia de conservar y disecar: Esto fue lo que le observó el herrero francés Antoine Bovis (era un gran aficionado a la Radiestesia). En un viaje que realizó a Egipto en la primera mitad del siglo XX y visitando la Gran Pirámide, se encontró que al transitar por las galerías o pasillos, en estos había restos de animales muertos, ratones, gatos y otros, todos ellos descompuestos, esto hacía que existiera un mal olor en estos pasillos. Al llegar a la Cámara del Rey de la Gran Pirámide pudo observar que en algunas de sus proximidades y dentro de ella se encontraban cadáveres de animales como los que había visto por los pasillos, pero estos de ahora presentaban un estado de momificación y no olían. Como Bovis quedó impresionado, pretendió descubrir la causa de este misterio. Cuantas otras personas pasaron por allí y a ninguna se le ocurrió realizar el experimento, le tocó a él. Una vez vuelto de su viaje y encontrándose en su casa, en Niza, su ciudad natal, encargó a un carpintero que le hiciera una pirámide a escala con relación a las medidas de la Gran Pirámide. Cuando la tuvo en su casa la colocó en el jardín, la orientó dirección Norte- Sur, colocó dentro un gato muerto. Pasado siete días fue a ver que había ocurrido, se encontró que el gato estaba momificado, no olía mal y parecía deshidratado. Como buen investigador aunque fuera aficionado, realizó otros experimentos con otros y distintos animales, además de con carne, huevos y otros. En todos los casos sucedía lo mismo, no existía descomposición de la materia ya que estos cuerpos y alimentos se secaban hasta quedar momificados.
Experiencia con cuchillas de acero: Como en esa época se publicaron los trabajos que estaba realizando Bovis, a un ciudadano checo, llamado Karl Drbal le parecía que esto no era posible ni serio, empezó a trabajar con la pirámide con el fin de desprestigiar al francés Bovis, lo que le pasó es que vio que esto ocurría de verdad con los alimentos y las flores que él ponía en la pirámide que había construido. También probó a colocar una cuchilla de afeitar para ver que pasaba (cuentan que esto fue que intentó gastarle una broma a un amigo) y se encontró que la cuchilla usada recuperaba su corte, estas cuchillas se pudieron utilizar más de 200 veces. Dado esta faceta para el acero, quiso patentarla en su país y le costó unos diez años en conseguirlo. Karl Drbal llega a decir que su cavidad es resonante debido a microondas cósmicas originarias del Sol principalmente, y con ayuda convergente del campo magnético de la Tierra es por lo que se da el fenómeno de los aceros, es por regeneración microcristalina del filo de la cuchilla. Experiencias de Max Toth con las pirámides: Este norteamericano de origen húngaro compró a Drbal la patente para su distribución mundial y obtuvo un gran éxito. Pero fue más allá y siguió experimentando, pues estaba convencido que la pirámide podría ayudar a las personas a mantener un nivel positivo de energías, además de obtener otras muchas ventajas. Comenta del poder regenerador de la energía de la pirámide sobre las energías espirituales del ser humano. Experiencias de Linda Goodman: Ella, con los conocimientos obtenidos de sus experiencias, afirma que desde la cúspide de las pequeñas pirámides se emiten unos rayos de energía.
Experiencia de la compañía aérea "Swiss Air": En uno de sus vuelos, cuando un avión sobrevolaba por encima de la Gran Pirámide de Egipto, observaron que este avión perdía el control, porque los mandos y controles no obedecían como venía siendo normal. Los pilotos no pudieron explicar la causa excepto de que por encima de la pirámide había algo que perturbaba los controles. A partir de ese momento se ordenó no volar sobre la Gran Pirámide y se cambió la ruta. Otros comentarios de nuestro tiempo: L. Turenne, ingeniero y profesor de radio dice: Todas las formas piramidales combinan una serie de frecuencias distintas, que actúan como emisores de energía cósmica. Nosotros añadimos que además de emisores son también receptores, en páginas anteriores explicamos por que se puede dar esto. El Ingeniero Henry Copin ( del servicio de transmisiones militar de Francia) habla de la posible existencia de ondas estacionarias en las células vivas, Él supone que toda célula viva es un resonador de microondas y explica el mecanismo de excitación de la cavidad celular por hallarse rodeada de paredes constituidas por material dieléctrico o semiconductor. Unos de los reconocimientos científicos más revolucionario ha sido el establecer que la Naturaleza ha constituido dispositivos electrónicos en todos los organismos. El flujo de electrones en las corrientes electrónicas que circulan a lo largo de nuestras cadenas de transportes, son la esencia de la vida. La energía es vida, la vida es energía. No hay que olvidar que entre el núcleo de una célula y su membrana, existe una diferencia de potencial eléctrico, tampoco, que las mitocondrias son pequeñas centrales eléctricas y que existen las corrientes ATP. Mario Gil Sánchez
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