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La forma geométrica es la estructura creada por el Espíritu que mediante vibraciones sonoras armónicas (ver geometría de las Vibraciones Musicales) crea impulsos que puede captar nuestra personalidad (Espíritu – Alma – Mente). Las básicas para nuestras experiencias son: triángulo, cuadrado, pentágono, hexágono y círculo.
El triángulo activa, el cuadrado asienta en la realidad material, el pentágono organiza, el hexágono equilibra las tensiones internas y externas, el círculo completa el conjunto de informaciones.
COMBINACIONES MÁS FRECUENTEMENTE NECESARIAS: 1.- Hexágono – pentágono La organización y el equilibrio de Inter-acciones, nos da tiempo interno para comprender, lo que es un paso necesario para alcanzar la alegría y la felicidad, expresada como Amor y servicio combinados. El síndrome depresión – angustia puede ser por ello trabajado, pues sube el tono vital y concede la serenidad suficiente para observar y deducir nuestras relaciones y equilibrios. A nivel sensible, sus efectos inmediatos son una combinación de frescor cutáneo, suavización de la superficie de las manos y una progresiva claridad mental.
2.- Hexágono – triángulo Aquí, se unen la alegría y la dinamización interior para favorecer la motivación de Inter - actuar con los otros. Sirve pues para tratar depresiones más profundas, producto de desilusiones y agresividades no expresadas, que aíslan. A nivel sensible, concede relajación con calentamiento interno, centrado y liberación de cargas psicológicas retenidas.
3.- Pentágono – triángulo Organización y dinamización, nos mueven a proyectar pensamientos más positivos, haciendo que la negatividad y la inercia tiendan a decrecer. Es válida combinación pues, para la falta de conexión real con la vida, provocando secuela de huída, abandono de sí mismo y rencor solapado ante cualquier tipo de esfuerzo. También puede favorecer la autoestima en casos de abulia temperamental y la positivación de las proyecciones mentales (pensamientos). Sus manifestaciones sensibles son: Limpieza sombras mentales, saliveo y sabor agradable bucal, suavización y frescor general.
4.- Pentágono sólo: Sensación de felicidad, ablandamiento de estructuras corporales y psicológicas, mejora en la sensibilidad. Es pues útil en tensiones, contracturas y falta de conexión con la realidad interior, pérdida de identidad o valores. Sensiblemente conduce a sensación de contento, sonrisa y conexión con el niño interior, en ausencia de preocupaciones.
5.- Círculo – cuadrado: Equilibra, ayudándonos a sobreponernos al estrés y a la falta de sentido de nuestras acciones. Asimismo, nos desintoxica y libera de bloqueos, favoreciendo la circulación de energías, inhibidas por falta de logros y realidades prácticas a nivel material. Sensiblemente produce sensación de compactado inicial seguido de expansión en zonas más bloqueadas y aura (centrada en corazón y/o abdomen). En algunos casos calentamiento de extremidades
PARA TERMINAR PUEDEN SERNOS DE INTERÉS LAS SIGUIENTES FORMAS: 6.- Triángulo sólo: Inercia mental, falta de creatividad y necesidad de estímulos.
7.- Cuadrado sólo: Falta de seguridad, “volado” mental o psicológico, ausencia de raíces.
8.- Rombo:(combinación de cuadrado – triángulo) Para aliviar el estancamiento, la falta de recursos, la resolución de situaciones complejas o incomprensibles.
9.- Hexágono sólo: Perdida de naturalidad, inhibición y desequilibrio por confusión, timidez, o desamor. Egoísmo.
10.- Círculo sólo: Falta de espacio propio, confusión y dudas sistemáticas, incapacidad de completar tareas o alcanzar objetivos.
11.- Círculo + triángulo: Canalización de ideas, clarificación de tendencias, facilidad de expresión de estados internos.
12.- Cuadrado + triángulo: Afirmación de la propia individualidad. Concreción, búsqueda de coherencia.
13.- Rombo + rectángulo: Expansión en equilibrio. Superación de polaridades o contrastes (paradojas).
14.- Pentágono + cuadrado: Profundización sobre la verdad. Comprensión amorosa de la vida y la realidad.
APLICACIÓN: Las sesiones durarán aproximadamente 20 minutos, necesitándose una adaptación previa (de 5 – 10 – 15 – 20, de día a día. En el caso que se notaran desajustes iniciales: mareos, sopor, desorientación , etc.). Pueden realizarse 3 sesiones diarias como máximo, siendo 2 sesiones lo normal y 1 sesión en los trabajos de mantenimiento.
Dos meses es el tiempo normal de experimentación de los resultados, ampliables a 6 meses si las sesiones no son diarias, o de perpetuidad si el trastorno es crónico y responde a temas muy profundos (con épocas de descanso, si es factible).
Es conveniente la colocación de una Acupirámide pequeña (Acupires1) con el captador y colocarla debajo del asiento y centrado, para que la fluidez energética sea más continua y no se desplace excesivamente el centro de energías.
Rafael Caro Ponte |
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