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Benigno: El agudo en cuanto avisa de la enfermedad. Crónico: Provocado por una enfermedad de larga duración. El dolor benigno lleva al diagnóstico, por lo tanto se considera de utilidad. Una vez realizado el diagnóstico y aplicado el tratamiento correcto no desaparece el dolor, sino, que se va convirtiendo en crónico, ya carece de la utilidad fundamental como dolor, y su permanencia no otorga ventaja alguna dentro del cuadro del enfermo. Está justificado luchar contra este dolor, evitar su prolongación utilizando cuanto métodos existan para combatirlo, ya sea este, químico, físico y eléctrico. Hasta aquí, lo que viene siendo estudios científicos-médicos. Pienso en voz alta y dado que todo esto ocurre ¿no sería prudente probar otros métodos? Como por ejemplo, el Energético y el Vibracional. Aquí es donde cabría probar la “Loqipuntura”, técnica físico-energética-vibracional con la que aplicando el “ACUPRESOR” (siendo este un instrumental físico-desbloqueador energético) obtenemos la pronta desaparición del dolor en un porcentaje muy alto de casos. Aparte de lo expuesto; desde mi punto de vista y el de la Bioenergía, la presencia dolorosa es posible por otros dos motivos más: A.- Exceso de YANG o carencia de YIN. B.- Exceso de YIN o carencia de YANG. Con el proceso A se produce un tipo de dolor por causa del calor o hiperemia que padece el paciente. Con el proceso B se produce un tipo de dolor por causa del frío e/o isquemia que padece el paciente. Ambos casos requieren un tratamiento diferente. Al sistema A hay que aportarle YIN o quitarle YANG, en una palabra hay que llevar el organismo a recuperar su EQUILIBRIO. Al sistema B hay que aportarle YANG o quitarle YIN, hay que llevarlo a recuperar su EQUILIBRIO. Quiero aportar mi descubrimiento para paliar algo del sufrimiento humano. No hay que olvidar que el dolor es vehículo de Conciencia y que cuando esta se despierta, o es despertada, el dolor ya no es necesario.
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